La gestión de chárter pone a trabajar un yate privado cuando su armador no está a bordo. Los ingresos por chárter pueden compensar una parte significativa de los gastos de funcionamiento, pero solo si el yate se posiciona, se tarifica y se opera como un yate de chárter, sin comprometer las semanas que el armador conserva para su propio uso.
Todo empieza por la situación del yate. Para operar en chárter, un yate debe estar registrado y equipado para uso comercial conforme al código de su bandera, con una tripulación certificada para ello, y el tratamiento fiscal de los chárteres en cada zona de navegación debe conocerse antes de ofrecer la primera semana. Si el yate aún no cuenta con la certificación para chárter, planificamos los trabajos con su bandera, su sociedad de clasificación y su gestión.
Después, el mercado. La tarifa se fija tomando como referencia yates comparables en la misma zona de navegación y temporada, el calendario se planifica en torno a las semanas del armador y los periodos de astillero del yate, y el yate se presenta a la red de corredores de chárter a través de un agente central, con fotografía, especificaciones y perfiles de tripulación con los que los corredores puedan trabajar. En Dubái, donde Balthazar tiene su sede, los chárteres de un día y los eventos añaden al año un ritmo más corto y frecuente.
En cada chárter, el contrato, el anticipo de gastos (APA), las instrucciones a la tripulación y las preferencias de los invitados se gestionan antes del embarque, y las cuentas se concilian después. El armador ve cada chárter, con sus ingresos y sus costes, en los informes periódicos.









