La compra de un yate empieza por un planteamiento, no por un anuncio. Cuántos invitados, cuántas noches a bordo, qué aguas, qué parte del año, si el yate se destinará al chárter y el presupuesto para la compra y para los gastos de funcionamiento: las respuestas determinan la eslora, el astillero y la antigüedad del yate, y reducen un mercado muy amplio a una lista corta.
Buscamos en el mercado publicado y entre los yates que se negocian por presentación directa, y analizamos cada candidato antes de que nadie viaje: la especificación, los registros de mantenimiento y de reacondicionamiento, las horas de motores y generadores, el historial de clasificación y de bandera, y el historial de chárter cuando lo hay. Las visitas se organizan para los yates que superan ese examen, con un asesor a bordo.
Una vez aceptada una oferta, la compra suele formalizarse mediante el Memorandum of Agreement de MYBA: un depósito en custodia, una prueba de mar y una inspección realizada por un perito independiente elegido por el comprador, a menudo con el yate fuera del agua. Los resultados confirman el precio o lo reabren, y la negociación posterior se apoya en ellos y no en impresiones.
La documentación importa tanto como el casco. La bandera y la matrícula, la situación del yate respecto al IVA, la estructura de propiedad y, si el yate se destinará al chárter, su certificación comercial se resuelven con los abogados y asesores fiscales del comprador antes del cierre. En el cierre se intercambian la escritura de venta, la baja del registro anterior y la nueva matrícula, y la tripulación, el seguro y la gestión pasan al nuevo armador.
Trabajamos junto al family office, los abogados y los asesores fiscales del comprador desde el planteamiento hasta la entrega, y seguimos presentes después cuando el armador desea organizar el amarre, la gestión o un programa de chárter.










